Reseña Espacial Argentina

miércoles, 31 de agosto de 2022

¿Nuevo intento de retomar el desarrollo de vectores de combustible sólido?

UNA VEZ MÁS, Y VAN ...

A partir de 1960 Argentina logró un interesante desarrollo en cohetería que posteriormente fue abandonó a comienzo de los años 90. A pesar de algunos intentos posteriores de retomar el desarrollo, los mismos no lograron mantenerse en el tiempo y evolucionar en complejidad.

Infografía del vector PULE.

Actualmente existen iniciativas que no solo intentan mantener el conocimiento adquirido en el pasado, sino que buscan además incorporar los últimos avances en la materia.

CITEDEF

Medios locales especializados en defensa publicaron información sobre un proyecto que lleva adelante CITEDEF para el desarrollo de cohetes de combustible sólido fabricados con materiales compuestos, trabajo que es ejecutado en el marco del Proyecto VeMaComp (Vectores de Materiales Compuestos), y del cual participan también el grupo de Materiales Compuestos Estructurales de INTEMA, dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), y el Grupo de Propiedades Mecánicas y Fractura del Instituto de Tecnología en Polímeros y Nanotecnología (UBA-CONICET).

A través de dicha iniciativa y empleando la técnica conocida como filament-winding CITEDEF busca desarrollar motores cohetes fabricados con materiales compuestos, dando como resultado vectores de menor peso y mayor resistencia que sus equivalente desarrollados a través del empleo de aleaciones especiales de acero y/o aluminio. Otra ventaja resultante del empleo de materiales compuestos es la mayor flexibilidad que se logra para desarrollar diferentes calibres.

No menos relevante es que la fabricación mediante el uso de compuestos resulta en tiempos más rápídos de producción, mejoras en la automatización del proceso productivo, y menores costos de producción, ya que no se requiere utilizar complejos procesos de mecanizado.

Cohetes de artillería desarrollados en material compuesto por CITEDEF.

PULE

Un segundo grupo científico se encuentra avocado al desarrollo de vectores de propulsión sólida. Se trata del grupo integrado por investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), quienes trabajan en el desarrollo de un microlanzador en el marco del denominado Proyecto Universitario de Lanzadores Espaciales (PULE).

En palabras de Ezequiel Pawelko, investigador de la UNCUYO, "dentro del proyecto PULE hay personas que trabajaron en distintos proyectos de acceso al espacio y cohetería que se desarrollaron durante varias décadas en Argentina", y con respecto al rico pasado del país en materia de cohetería, Pawelko agregó "todos esos proyectos con el tiempo se fueron discontinuando y a través de PULE lo que queremos es retomar el acceso rápido y eficiente al espacio en una iniciativa que busca lograr la transferencia de ese conocimiento a las nuevas generaciones a través del desarrollo tecnológico necesario para poner en órbitas bajas picosatélites y nanosatélites como los que vienen desarrollando diversas universidades argentinas", agregó.

La etapa de diseño del vector habría sido completada y ahora se trabaja "en las cuestiones reglamentarias y administrativas necesarias para habilitar un lanzamiento de estas características, mientras que en simultáneo empezamos a abordar distintos aspectos de la construcción del vehículo", según Pawelko.

Fuerza Aérea Argentina

Por su parte, la Fuerza Aérea Argentina intenta también retomar el desarrollo de vectores (posiblemente en conjunto con CITEDEF, aunque no hay información disponible que permita aseverarlo). En una reciente entrevista brindada a Infobae el Brigadier General Xavier Isaac, jefe de la Fuerza Aérea Argentina, declaró que la institución "ha reiniciado con énfasis la recuperación de la capacidad en cohetería para poder lograr el objetivo de lanzar un vector desde la base Chamical, en La Rioja", agregando "ahora que volvimos a retomar el proyecto de cohetería con el Ministerio de Defensa". La última experiencia de la Fuerza Aérea con vectores fue en el año 2013 mediante el lanzamiento del Vector Centenario.

Visita del Ministro de Defensa al Centro de Investigaciones Aplicadas (CIA) de la FAA.

Como se aclara en el párrafo precedente, de momento no hay disponible información pública que permita conocer si existe algún tipo de cooperación entre los proyectos mencionados en busca de una sinergia que permita maximizar la utilización de los recursos disponibles.

Recuperar el tiempo perdido

Argentina cometió un grave error al discontinuar el desarrollo de vectores de combustible sólido, ya que se trata de una tecnología estratégica con amplia variedad de aplicaciones científicas, industriales y militares.

Es menester mencionar las graves consecuencia que tal decisión produjo sobre las capacidades defensivas del país. Hoy vemos como resultado el actual estado de indefensión en el que se encuentra Argentina, convertido en un país carente de medios de disuasión, situación que pone en riesgo la capacidad de defender su integridad territorial. 

En la actualidad las naciones centrales muestran sin tapujos que la Realpolitik se encuentra por encima de todo, incluso del derecho soberano de los pueblos. Por consiguiente, las naciones que carecen de tecnología misilistica se encuentran indefensas, en una coyuntura en la cual los recursos naturales vuelven a ocupar el centro de la escena al ser considerados un medio indispensable y necesario para el desarrollo socio-económico de una nación.

En el contexto de la guerra en Ucrania observamos con crudeza la relevancia que el misil desempeña en el campo de combate moderno, donde los sistemas antitanque hacen estragos entre las columnas de blindados rusos, y los sistemas tierra aire reducen al mínimo la actividad de la aviación soviética.

En dicho contexto, nuestro país, que posee amplias reservas de agua dulce, hidrocarburos, litio y una importante capacidad agrícola y de producción de alimentos, debería contar con un programa de desarrollo autóctono de misiles, máxime cuando tiene un potente sistema de Ciencia y Tecnología en condiciones de materializarlo.

En este sentido, nuestros dirigentes deberían observar y emular el camino emprendido por Brasil. Desde hace años el país vecino lleva adelante un sostenido desarrollo de tecnología en materia de cohetería y misiles, que le ha permitido procurarse medios de defensa autóctonos de cara a poder preservar su soberanía territorial. En efecto, Brasil ha desarrollando una variada familia de misiles; aire-aire (MAA-1 Pirahha y A-Darter), antitanque (MSS-1), anti buque (MAN-SUP), anti radiación (MAR-1), y el misil de crucero AV-TM 300. Cabe mencionar además el ampliamente exportado sistema de vectores de artillerías ASTROS. 

AV-TM 300 desarrollado por Brasil. Crédito imagen: Forcas Terrestres.

En tal sentido, Brasil es un espejo en el que deberíamos mirarnos y del cual deberíamos aprender. Debemos entender de una vez por todas que es necesario dominar y desarrollar esta tecnología si pretendemos sobrevivir como Nación Soberana.

2 comentarios:

  1. !!! EXACTAMENTE !!! desgraciadamente en este mundo inmundo, si tenemos riquezas debemos poder defenderlas por la fuerza ! y tenemos la capacidad de hacerlo , luego de tener casi listo el misil Condor , que el vende-patria de Menem liquidó para rendirse ante EEUU, el Imperio, debemos retomar lo antes posible nuestro nivel tecnológico que nunca debimo perder !!!!

    ResponderEliminar
  2. Avisarle al que escribió el artículo y no lo firma que la aviación soviética dejó de existir en 1992, saludos

    ResponderEliminar