lunes, 25 de febrero de 2019

Núcleo Argentino de Investigación en Astrobiología (Astrobio.ar)

Sigue a continuación una nota publicada el 11 de febrero en el portal de Ciencia NEX, destacando el trabajo realizado por los integrantes del Núcleo Argentino de Investigación en Astrobiología (Astrobio.ar) del IAFE.

TRAS LA VIDA EN EL UNIVERSO

La bióloga Ximena Abrevaya fue la primera persona en doctorarse en Argentina en un tema que amalgama áreas del conocimiento tan diversas como la biología y la astronomía: la astrobiología. Junto a su grupo estudia el origen, evolución y distribución de la vida en el Universo.

La imagen representa al planeta Kepler-452b.

¿Por qué la vida se desarrolló en la Tierra? ¿Tendrá algo que ver la distancia que nos separa del Sol y la consiguiente temperatura y cantidad de radiación? ¿Cómo comenzó la vida en la Tierra? ¿Podrían haberse dado estas mismas condiciones en otros planetas del universo? Estas y otras preguntas desvelan a la ciencia desde que alguien, por primera vez, se preguntó si es posible que este sea el único lugar del cosmos habitado por seres vivos.

El núcleo de investigación que dirige y coordina la bióloga Ximena Abrevaya trabaja en un área de la ciencia llamada astrobiología, que se dedica al estudio del origen, evolución y distribución de la vida en el universo. “Esto no sólo involucra estudiar las posibilidades de encontrar vida en otros planetas, sino también el estudio de la vida en la Tierra, porque, hasta el momento, las únicas formas de vida que conocemos son las terrestres”, explica Abrevaya. Por esta razón, una importante fuente de información para estos estudios es generada a partir de los procesos que dieron lugar al origen y evolución de la vida en nuestro planeta.

El eje principal de investigación del Núcleo Argentino de Astrobiología que dirige Abrevaya se enfoca en determinar cómo la radiación estelar puede limitar las chances de que exista vida en un planeta, ya sea en planetas del sistema solar o en exoplanetas, es decir, planetas que se encuentran orbitando otras estrellas. “También estudiamos cómo la radiación estelar puede limitar procesos propuestos para el origen de la vida en la Tierra como la litopanspermia, que es una hipótesis que sugiere que la vida podría ser transferida entre planetas en fragmentos planetarios como meteoritos, por lo que el origen de la vida sería extraterrestre”, agrega la investigadora, que obtuvo su título de doctora en Ciencias Biológicas con la primera tesis doctoral en astrobiología en Argentina.

Por otra parte las investigadoras y los investigadores del grupo de Abrevaya se interesan por los ambientes hipersalinos y los microorganismos extremófilos que habitan en este tipo de ambientes con altas concentraciones de sal. Estos organismos son capaces de sobrevivir en condiciones extremas, parecidas a los ambientes que encontramos en otros planetas, como por ejemplo, Marte. “Este tipo de microorganismos extremófilos, presentan características que son interesantes para ser estudiadas desde el punto de vista de la radiación, ya que se los considera radiotolerantes y capaces de soportar distintas condiciones fisicoquímicas ambientales extremas”, sostiene Abrevaya.

Por último, el equipo trabaja parcialmente también en el desarrollo de metodologías que  permitan detectar vida en otros planetas, en particular, en lo que se refiere a detección de vida in situ.

Ximena Abrevaya. Foto: Diana Martinez Llaser.

Todo esto se lleva a cabo en forma interdisciplinaria, de modo que investigadores e investigadoras convergen desde diferentes grupos de investigación y áreas de conocimiento -tales como la astrofísica, la biología o, incluso, la geología- para hacer sus aportes al “núcleo de investigación”.

“Nuestro trabajo, en general, es de tipo experimental. Hacemos simulaciones en el  laboratorio para recrear condiciones de ambientes de otros planetas, el medio interplanetario, o de la Tierra primitiva, de acuerdo al objeto de nuestra investigación. Utilizamos radiación ultravioleta para hacerlas ya que por un lado es capaz de atravesar la atmósfera y llegar a la superficie planetaria, y, por el otro, sabemos que tiene efectos sobre la vida ya que según sea la longitud de onda y la cantidad de radiación que llegue a la superficie, puede ser letal para la vida tal como la conocemos. Hay una etapa del trabajo que es astrofísica. En ella se utilizan datos astronómicos y simulaciones computacionales que nos proveen los parámetros para realizar las simulaciones en laboratorio. Luego hay una etapa de simulación en el laboratorio en sí misma que involucra los aspectos biológicos y que está relacionada con la microbiología. Parte de nuestras líneas de investigación también involucran aspectos de la geología o la cosmoquímica cuando estudiamos procesos de litopanspermia”, detalla la investigadora.

La investigación que realiza el equipo es novedosa en el país y relevante por la complejidad de los interrogantes que se plantea. La radiación emitida por cierto tipo de estrellas, ¿eliminaría las posibilidades de que exista vida sobre la superficie de los planetas que las orbitan? ¿Cómo fue el hábitat de la Tierra primitiva y en qué condiciones se dio el origen de la vida respecto de las condiciones que proveyó el Sol joven, un Sol diferente del que nos ilumina hoy? ¿Es posible que un microorganismo sobreviva un viaje de millones de años siendo transportado por un meteorito? “Como en nuestros experimentos sometemos a los microorganismos a condiciones a las que no están normalmente expuestos, nuestros resultados no son sólo un aporte a la astrobiología, sino también a la biología y a nuestro conocimiento general sobre las formas de vida. Por eso, lo que hacemos también puede tener aplicaciones en otros campos, como la purificación de aguas, entre otras aplicaciones ambientales o industriales”, sostiene Ximena Abrevaya.

Fuente: NEX

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