sábado, 25 de junio de 2016

La escuela Otto Krause trabaja en el desarrollo de un cohete antigranizo

Sigue a continuación una nota publicada el día 20 de junio en el portal de divulgación científica Agencia CTyS, destacando el éxito de las pruebas de cohetes antigranizo que están siendo desarrollados por profesores y alumnos de la escuela Otto Krause.

COHETES ANTIGRANIZO: EXITOSO LANZAMIENTO

El proyecto en el que colaboran profesores, alumnos y ex alumnos de la escuela técnica Otto Krause para combatir las nubes graniceras dio un importante paso: se lanzaron tres cohetes desde la escuela agrotécnica Mansilla Bavio y se demostró la estabilidad del vuelo y la integridad de los materiales.


La prueba se realizó en la mañana del sábado en el partido bonaerense de Magdalena. “Pudimos observar la estabilidad de vuelo de los vectores gracias al diseño innovador de las aletas y también la integridad de los materiales, siendo que los cohetes están totalmente hechos de plástico”, valoró el ingeniero Alejandro Pedro Yaya.

El siguiente paso será probar la autodestrucción de los cohetes, la cual debe ocurrir poco después de que los vectores siembren la nube con un yoduro de plata para evitar la formación de grandes piedras de granizo.

Este desarrollo se inició conjuntamente por el Instituto Civil de Tecnología Espacial (ICTE) y la fundación Otto Krause a fines de 2013. Luego de toparse con muchas dificultades, Yaya valoró que encontraron un lugar ideal para poder realizar los lanzamientos: “El investigador del CONICET y de la Universidad de San Martín, Pablo Levy, nos puso en contacto con la escuela agrotécnica Mansilla Bavio, que está vinculada a los objetivos del proyecto y así encontramos la posibilidad de realizar este ensayo y continuar”.

En efecto, se va formando una red que vincula a distintas escuelas e instituciones. “Pese a que la usina de innovación tecnológica Jorge Newbery en la escuela Otto Krause concluyó en 2015, permanecemos en este proyecto algunos de los docentes y alumnos que iniciamos este desarrollo y, ahora, no solo nos vamos a vincular con la escuela agrotécnica desde la que hicimos los lanzamientos, sino que también veremos de establecer lazos con la carrera de ingeniería espacial de la UNSAM y con otros actores de la Academia, del sistema de Ciencia Técnica como así también de Defensa”, enumeró.

“Actualmente, tenemos apoyo de una red del sector privado que llega a tener alcance internacional y establecimos contacto con un proyecto educativo similar al de la ex usina Jorge Newbery, que se está gestando con fuerza en una escuela de Saladillo”, contó Yaya. Y auguró: “Se va formando una red y cuando uno se reúne y hay aportes desde distintos lados, se generan innovaciones interesantes”.

Los cohetes antigranizo permitirán responder a una demanda de los productores agrícolas que tienen pérdidas millonarias cada año, pero estos vectores solo representan una parte dentro de un proyecto mayor llamado Pampa Cielo.

En principio, se espera producir mil cohetes al año, para abastecer la demanda que hay en distintas provincias. Con la comercialización de estos vectores antigranizo se podrán financiar las siguientes etapas de Pampa Cielo, una de las cuales incluye la realización de unas sondas para el estudio de la atmósfera en las que, ya hace años, ha puesto su atención la NASA.

“La idea es vincularnos con más y más instituciones, porque el programa Pampa Cielo tiene su parte educativa”, declaró Yaya, que el sábado actuó como co-coordinador general del lanzamiento, junto a Jorge Romero y al ingeniero Dan Etenberg. Y continúo: “Si bien tenemos trabajos aparte y algunos ejercemos también de profesores, tenemos una pasión por hacer innovaciones y no hacemos estos proyectos de forma amateur, sino de forma profesional”.

Ensayo exitoso

Estuvo a cargo del armado de la pequeña torre de lanzamiento el profesor Jorge Romero, quien tiene amplia experiencia en tecnología espacial y es uno de los mentores de este proyecto, acompañado por un exalumno del Otto Krause.

En diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, el Técnico Químico Romero indicó que “se probó la resistencia de los tubos motores, que son de plástico, y también la aerodinámica, en la que se pudo demostrar una idea innovadora que hemos aplicado a las aletas de los cohetes”.

Si bien los cohetes antigranizo alcanzarán los 10 kilómetros de altura, para hacer estos ensayos, los cohetes alcanzaron aproximadamente 2000 metros. “Para estas pruebas, no necesitábamos probar los vectores en altura y, lamentablemente, no teníamos un túnel de viento que tuviera la velocidad suficiente para probar la parte aerodinámica; entonces, los probamos en vuelo”, detalló Romero.

Se realizó un vallado perimetral de 100 metros y se siguió todo un protocolo de seguridad para preparar el campo de lanzamiento y para afianzar la torre al suelo. En una hora, aproximadamente, se preparó todo el sistema de encendido eléctrico.

“Si todo sale bien, y esto es más un deseo que otra cosa, porque no tenemos recursos económicos definidos y estamos sujetos a recibir una gran cantidad de apoyos, este año iremos a Mendoza, hacia agosto, cuando comience la temporada granicera, para probar el propulsante, la siembra y la autodestrucción de los cohetes”, comentó el profesor.

El detonante para la autodestrucción de los cohetes estará incluido dentro del material del mismo. “El material de los vectores es de plástico, con elementos biodegradables, y prácticamente los cohetes se pulverizarán, por lo que no habrá riesgo de que caigan luego a Tierra, más allá de que las siembras de las nubes se realizarán sobre campos”, contó.

Un diseño innovador e impreso en 3D

Con una de las aletas del VAGX HUAYRA en sus manos, el profesor Jorge Romero contó a la Agencia CTyS-UNLAM que la misma había sido hecha en una máquina 3D.

En detalle, una de las caras de las aletas del cohete son convexas y la otra, plana. “Esta aleta se parece mucho al ala de un avión”, comentó Romero. Y explicó: “Los aviones vuelan porque las alas tienen esta forma y, entonces, el aire pasa por debajo del ala a menor velocidad que el aire que pasa por la parte de arriba, por lo que se genera una corriente ascencional, que permite la sustentación a partir del efecto llamado Bernoulli”.

Ese sistema nunca había sido utilizado en cohetes. En teoría, aplicar el efecto Bernoulli a partir del diseño de las cuatro aletas, provocaría un giro longitudinal, incrementando la estabilidad de los cohetes a lo largo de su trayectoria, por lo que se incrementaría la eficiencia de la siembra de las nubes graniceras con yoduro de plata.

Y, el sábado pasado, al realizar los lanzamientos, se demostró que el diseño innovador de las aletas provocó el efecto esperado.

Otra de las características innovadoras de este vector es que no tiene ninguna pieza metálica. “Es todo plástico y el tubo motor está hecho con un laminado de fibra de vidrio y carbono que es mucho más liviano y resistente que el acero”, valoró Romero.

Fuente: Agencia CTyS

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