miércoles, 24 de septiembre de 2014

Avanza la construcción de la antena de espacio profundo de la CLTC y la CONAE en Neuquén

Sigue a continuación una pintoresca nota publicada el día 21 se septiembre en el sitio de noticias rionegro.com.ar, destacando el avance en la construcción de la antena de espacio profundo de la CLTC y la CONAE en la provincia de Neuquén.

CONOCÉ EL PROYECTO DE ESTACIÓN ESPACIAL CHINA QUE REVOLUCIONA LAS LAJAS

Nueve ciudadanos de ese país ya viven en la localidad. Conducen el proyecto de la estación que observará el espacio. En la obra trabajan 200 obreros del centro y norte de Neuquén.

Por Andrea Durán


Hay una ciudad en el centro de la provincia, en la antesala de las cumbres nevadas de la cordillera, donde Vaca Muerta no es la noticia. Hace poco menos de un año que Las Lajas vive, a su manera, su propio boom y no tiene nada que ver con petroleras perforando el suelo. En este pueblo de 4.900 habitantes hoy las miradas apuntan hacia arriba.

A unos 50 kilómetros de aquí, una comitiva de ingenieros chinos dirige la obra para levantar una estación que observará el "espacio lejano" cuando las naves no tripuladas del gigante asiático salgan a explorar Marte y la Luna. Pero es en Las Lajas donde viven, descansan y comparten el ritmo de una ciudad que descubre su segundo gran acontecimiento desde que, tras ocho años de traumático desconcierto, se reactivó el Regimiento de Infantería de Montaña 21 en 2005 y, con él, la economía de la localidad.

"Es bastante para lo que es el pueblo, hoy si no tuviéramos esto tendríamos otra realidad", resume un comerciante. Para Las Lajas, la llegada de la Agencia China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites (CLTC, por sus siglas en inglés), de la constructora China Harbour Engineering Company Ltd (CHEC) y de la subcontratista local Esuco SA trajo una inyección importante de dinero, de puestos de trabajo, pero también de consecuencias no deseadas. "En Las Lajas ya no hay más casas", aseguran. Como si repitiera el mal ejemplo de la meca hidrocarburífera Añelo, en el pueblo los precios de los alquileres se dispararon y, para cubrir la demanda de los recién llegados, algunos nativos optaron por emigrar de sus viviendas hacia casas de familiares "para hacer una plata" mientras dure el furor.

En la obra trabajan unos 200 obreros de Las Lajas, Zapala, Cutral Co, Plaza Huincul, Bajada del Agrio, Chos Malal y Loncopué, pero también de otras provincias. La mayoría vive en una veintena de tráileres instalados sobre un predio municipal y se traslada a diario en colectivos de la empresa Andesmar -el resto lo hace en trafics y camionetas- hacia el paraje Quintuco Pilmathue, desde la mañana y hasta las 20, cuando termina de esconderse el sol.

"Todo bien", se apura a contestar un obrero cuando la cronista pregunta cómo se lleva el trabajo allí, en medio de esa estepa de Babel. Las aguas están calmas ahora pero, poco antes de la visita, una huelga impulsada por la Uocra que se prolongó dos semanas alborotó la obra y, desde entonces, dos policías custodian la tranquera de ingreso al predio. Y en el interior, dos banderas del gremio flamean "presente" junto a la china y la argentina.


En Las Lajas todos hablan de la estación espacial, pero pocos saben de qué se trata. La presencia china en el pueblo ha despertado comentarios y rumores tan posiblemente ciertos como inverosímiles. Los de quienes juran haberlos visto caminar "con bombachas de gaucho" por las calles del pueblo, los asombrados porque comen mucha carne y "toman buenos vinos". Y los que aventuran impresiones menos inocentes: que la estación es militar, que "lo dijo Lanata", o que los chinos descubrieron, al socavar el terreno para construir la base de la antena, una mina de oro. Literal.

Los -por ahora- nueve chinos que viven en el pueblo llegaron sin sus familias y alquilan casas de a tres.

A la hora de comer se turnan para cocinar sus platos típicos, pero también prueban el bife local. "Los cerdos y chivos acá son prácticamente salvajes", se asombran. Para convivir adoptaron nombres en español, y para conocer leen sobre la Patagonia en la biblioteca del CPEM 5, porque en la popular Palighuen los horarios no les coincidían. Y toman mate, algunos, "sólo dulce". "Hay chinos por todos lados", resume un funcionario, y exagera.

Lo que hay en Las Lajas es un tránsito constante de camionetas de Esuco, sus hombres de mamelucos cenando al final de la jornada en el restaurante de la YPF y un pueblo que convive con la desconfianza ante lo desconocido, pero la esperanza por lo que ya vino y puede venir. Esos jóvenes chinos lo saben, como Xie, cuando detiene su bicicleta, de camino a la pequeña oficina que instalaron en el centro del pueblo para operar la "logística" de su ventana al espacio: "Estoy bien, me gusta. Espero que ellos nos quieran también".

Fuente: rionegro.com.ar

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