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miércoles, 10 de diciembre de 2014

El último Tauro, un hito en el desarrollo aeroespacial argentino

El 10 de diciembre de 1981 se realizó el último lanzamiento de un cohete de la serie Tauro con el objetivo de fotografiar la tierra desde una altura de 120 km. El cohete contaba con una carga útil que permitía controlar la orientación del mismo mediante un sistema de control que permitió estabilizar la cámara y obtener una nítida secuencia de fotografías. A 33 años de aquel logro recordamos el acontecimiento mediante la reproducción del documento "Un Hito En El Desarrollo Aeroespacial Argentino" del Ingeniero Walter J. D. Cova.

UN HITO EN EL DESARROLLO AEROESPACIAL ARGENTINO

Por Walter J. D. Cova, diciembre de 2011

El 10 de Diciembre de 1981 se llevó a cabo en CELPA Chamical (La Rioja) el lanzamiento de un cohete TAURO, noveno de su serie, que transportó una carga útil fotográfica, cuya orientación fue gobernada mediante un sistema de control que permitió estabilizar la cámara y obtener una nítida secuencia de fotografías de la tierra durante todo el arco superior de la trayectoria (entre los 80 y los 120 km de altura).


Tal como se acaba de describir, el hecho puede interpretarse como una experiencia científica más, por lo que se hace necesario ahondar un poco en los detalles a fin de poder valorar y calibrar con justicia su importancia.

viernes, 29 de agosto de 2014

Historia Espacial de la Argentina

Sigue a continuación un interesante artículo sobre la historia argentina en materia espacial, que abarca desde sus inicios a mediado de los años 50, hasta su ocaso a comienzo de los años 90. El artículo fuea publicado en el sitio "porlanacion.com.ar" el 14 de Octubre de 2013. Las imágenes y videos que aparecen han sido agregadas como aporte al artículo.

ARGENTINA Y LA CONQUISTA DEL ESPACIO

Por Alberto N. Manfredi (h)

En los años sesenta y setenta, Argentina desarrolló su propio programa espacial, iniciativa que la colocó después de los EE.UU., Rusia, Francia, Canadá y Gran Bretaña, entre las seis únicas naciones empeñadas en la exploración del cosmos. Eran tiempos de progreso e investigación en los que científicos nacionales deban prueba al mundo de su capacidad tecnológica.

En 1956 técnicos del Instituto de Experimentaciones Espaciales dispararon desde la provincia de Buenos Aires un cohete Martín Fierro de fabricación nacional, que tras escasos segundos de vuelo, alcanzó los 1700 metros de altura. Se trataba de un pequeño cohete de combustible sólido, sin carga útil, sumamente elemental, de solamente 20 centímetros de largo por 2,5 de diámetro, que sirvió para demostrar a la opinión pública argentina que un grupo de civiles nucleados en una institución científica particular, trabajaban activamente en un proyecto al que muy pocas naciones se hallaban abocadas: la conquista del espacio exterior.

Con anterioridad, entre 1947 y 1948, técnicos del Instituto de Investigaciones Científicas de la Fuerza Aérea Argentina encabezados por el ingeniero Ricardo Dyrgalla, desarrollaron un motor cohete de combustible líquido destinado a impulsar proyectiles científicos y militares. El AN-1, tal el nombre del propulsor, tenía un empuje de 320 kg y un tiempo de combustión de 40 segundos, su propelente era ácido nítrico y anilina y para su ensayo se construyó un Banco de Pruebas desde el cual, se hicieron numerosas pruebas, todas ellas exitosas.

La gente del Ing. Dyrgalla trabajaba también en la construcción de un cohete llamado Tábano con la idea de probar el propulsante, disparándolo desde un avión.

Cohete teledirigido Tábano.

El 20 de octubre del 1949 el motor AN-1 fue probado exitosamente adosándosele una cámara de combustión con camisa de refrigeración regenerativa, con la que se obtuvo un mayor rendimiento y una actividad más prolongada.